Albania ha dado un paso inédito en la historia de la política moderna al introducir a Diella, un sistema de inteligencia artificial (IA) que ha sido nombrado “Ministra de Estado para la Inteligencia Artificial” en el gabinete del primer ministro Edi Rama. 🏛️ Este nombramiento convierte a Diella en el primer miembro de un gobierno formal generado por IA en el mundo, aunque su rol real y su encaje legal siguen siendo objeto de debate.
¿Quién es Diella y qué papel tendrá?
Diella —cuyo nombre significa “sol” en albanés— fue desarrollada por la Agencia Nacional para la Sociedad de la Información de Albania (AKSHI) con la ayuda de tecnología de Microsoft para funcionar inicialmente como asistente virtual en la plataforma pública e-Albania. En ese papel ayudaba a ciudadanos a realizar trámites, emitir documentos y navegar servicios estatales a través de comandos de voz y texto.
En septiembre de 2025, Diella fue oficialmente incorporada al gobierno de Albania como “Ministra de Estado para la Inteligencia Artificial”, un cargo con especial foco en licencias y adjudicación de contratos públicos, con el objetivo declarado de reducir la corrupción en los procesos de contratación gubernamental.
El primer ministro Edi Rama defendió la iniciativa argumentando que una IA puede actuar con mayor transparencia y objetividad que los tradicionales funcionarios humanos, afirmando que su sistema permitiría que las licitaciones y adjudicaciones estatales sean 100 % libres de corrupción.
¿Por qué es tan llamativo este experimento?
La propuesta ha captado la atención internacional justamente porque rompe con la idea clásica de que los cargos políticos deben ser ocupados por seres humanos responsables ante la ley y ante la ciudadanía.
En Albania, un país que ha lidiado con escándalos de corrupción en altos niveles del gobierno, esta medida se presenta como parte de un intento ambicioso —y polémico— de reformar y digitalizar la administración pública para aumentar la confianza ciudadana.
¿Encaja algo así en otros países?
En España u otros países democráticos con marcos jurídicos estrictos, la idea de un “ministro IA” no encajaría con las leyes actuales. La Constitución española, por ejemplo, exige que ministros sean personas físicas responsables ante el Parlamento y sujetos a la ley, lo que hace imposible que una IA asuma oficialmente un cargo político con poderes ejecutivos reales.
Expertos en derecho digital señalan que una IA puede ser una herramienta de apoyo para automatizar procesos, detectar irregularidades o agilizar trámites, pero nunca remplazar el ejercicio de responsabilidad política y jurídica humana, que exige rendición de cuentas, capacidad de ser sancionado o incluso dimitir.
Riesgos y críticas
Opiniones críticas sobre esta iniciativa señalan que:
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Una IA no puede asumir responsabilidad legal ni rendir cuentas en tribunales.
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La supervisión humana es indispensable porque los algoritmos responden a quienes los diseñan y entrenan, con posibles sesgos o intereses ocultos.
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El nombramiento de Diella podría ser más simbólico o propagandístico que funcional, especialmente si no se aclaran mecanismos de control y supervisión independientes.




